Los gatitos nacen ciegos y sordos, y se las arreglan para encontrar el pezón de su primera comida usando el sentido del tacto.

Nunca olvides que ésta ha sido la primera experiencia de tu gato y que le proporciona una información vital en lo que se refiere a presión, calor, frío, y por supuesto, dolor. Esta información es transmitida al cerebro, donde es procesada para que tu gato puede actuar como es debido: quitándose de encima a alguno de sus hermanos gatitos, apartándose del fuego para no quemarse y huyendo cuando le pisas, por error, el rabo.

Y unos de los receptores más importantes del tacto de tu gato son los bigotes. Son pelos el doble de gruesos que los demás y se hunden tres veces más en la piel, y son tan importantes que son los primeros en desarrollarse en el útero de mamá gata.

Seguramente has acariciado muchas veces los largos bigotes de tu gato que crecen en las almohadillas de su bigote, y los que tiene debajo y a cada lado de la nariz te han hecho cosquillas más de una vez cuando te hace carantoñas; sin embargo, tu gato tiene cuatro tipos de mechones de bigote en su carita: esos que nacen en las almohadillas del bigote, los que crecen en los ángulos externos de los ojos, los que salen por encima de los ojos y los que crecen en la barbilla.
Verás que tu gato también tiene mechones de pelo en la parte de atrás de sus patitas delanteras.

Los bigotes de tu gato se hunden profundamente en la capa más profunda de su piel. Allí, la raíz de cada bigote está rodeada por un cápsula fibrosa llena de sangre y va unida por una red de nervios sensoriales. Todo ello hace que los bigotes sean como un radar para él, tan sensible que puede detectar hasta las corrientes de aire.

El más ligero movimiento de sus bigotes estimula la red de nervios y le ofrece información detallada sobre su entorno. Eso es vital para que pueda deambular con confianza por la noche.

Tu gato también usa sus bigotes para saber si cabrá por un hueco estrecho, ya que los bigotes suelen tener aproximadamente la anchura de su cuerpo.

Cuando tu gato sale a cazar, los bigotes compensan la poca visión que tu gato tiene en las distancias cortas. Los bigotes de sus patas delanteras le ayudan a localizar la presa que se resista, así como detectar y frustrar cualquier intento de huída.

Tu gato puede decidir cómo mover sus bigotes de forma voluntaria. Normalmente los moverá hacia adelante cuando te salude a ti y a sus otros amigos humanos o animales; y hacia atrás para protegerse cuando está comiendo o peleando.

Al tener los bigotes tan sensibles, a algunos gatos no les gusta que se los toquen, mientras que otros disfrutan cuando una cariñosa mano humana se los alisa hacia atrás. Como siempre te recomendamos, pruébalo y tu gato te hará saber inmediatamente si le gusta o no.

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La sensibilidad de los bigotes explica también porqué algunos gatos evitan comer y beber de cuencos pequeños y profundos. Observa a tu gato cuando come y bebe: si el borde de sus cuencos le roza los bigotes, puede que le distraiga del placer de la comida.

 

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