Llevamos unos días hablando de conductas básicas, seguiremos con algunas más próximamente, pero hoy hemos querido escribir un post sobre conductas más prácticas sobre las que nos habéis hecho también algunas consultas.  En concreto, sobre el uso del retrete por el gato.

Shanga, el Gato de Andreea Cotici podría darnos algunas lecciones de cómo hacerlo, pero no le vamos a pedir que nos escriba el post. Sí le damos las gracias por dejarnos su foto para ilustrar el tema de hoy.

Enseñarle a tu gato a hacer sus cosas en el retrete no es básico, pero puede resultar divertido. Las ventajas son obvias: se acabaron los restos sucios en el cajón de arena, el mal olor y los gastos en distintos lechos y accesorios. Los inconvenientes son que siempre tendrás que dejar la tapa del retrete abierta y la puerta del baño también, y a no ser que le enseñes a tu gato a tirar de la cadena, tanto tú como quien comparta el baño con vosotros tendrá que apechugar con las consecuencias. También es probable que tu gato no apunte bien. Tienes que valorar si te  compensa el esfuerzo del entrenamiento y las consecuencias, con el ahorro de costes y el engorro de limpiar su cajón.

Pero si tu gato está dispuesto a aprender, tienes por delante un ejercicio muy bueno para enseñarle. Antes que nada tienes que contemplar la posibilidad de que tu gato no tenga el equilibrio suficiente para hacerlo o que se asuste al salpicarse con el rebote. En tal caso, es mejor que no insistas.

El gato de Andreea Cotici es amigo de Brekkies excel en Facebook.

Shanga comparte el lavabo con su mami Andrea y el resto de su familia de humanos. Todos son amigos de Brekkies excel.

Será más fácil que aprenda con algún equipo de entrenamiento que venden en muchas tiendas de mascotas, no son demasiado caros: constará de un dispositivo para encajar en el retrete que contiene hierbas de olores atractivos  para los gatos.

También puedes tener éxito de esta otra forma: traslada el cajón al cuarto de baño, quita el aro para sentarse en el retrete y encájala sobre el cajón de arena para que tu gato se vaya acostumbrando a la idea de tener que equilibrarse sobre el aro. Una vez veas que tu gato usa el cajón de manera fiable, pon papel de aluminio sobre el lecho del cajón para animar al gato a quedarse de pie sobre el aro. Normalmente el ruido del papel de aluminio con sus pisadas molesta a los gatos, con lo que evitará pisar sobre la arena y buscará el aro. Deja un agujero en medio del aluminio para que tu gato pueda ver y oler la arena con sus heces y pis.

Cuando haya superado esta etapa, coloca el cajón sobre un cajón para ir dándole altura. Durante las próximas 4 semanas, levanta el cajón hasta llegar a la altura del retrete. Las próximas semanas, acerca el cajón gradualmente hasta que toque el retrete.

Finalmente, quita el cajón de arena y vuelve a poner el aro en el retrete. Quizás te ayude también poner papel de aluminio alrededor de la taza. Deja que tu gato se habitúe durante una o dos semanas más. Cuando veas que ya puede ser el momento, quita el aluminio. Es muy probable que tu gato siga usando el retrete normalmente.

La calve de este método es ajustar bien el aro al cajón de arena, porque si el gato se resbala, lo más probable es que evite, a partir de entonces, usarlo. También asegúrate bien de que la base que uses para elevar el cajón cuando quieras acercarlo al retrete es estable, segura y resistente para que no se ladee y pueda volcarse.

Te recomendamos que sólo uses este método si tienes dos cuartos de baño y no te importa tener uno fuera de servicio durante un periodo prolongado, mientras dura todo el entrenamiento. Y cuando ya hayas acabado con su adiestramiento, ten en cuenta también que a tus invitados no tiene porqué gustarles compartir el baño con un felino.

 

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