Nuestros peludos compañeros, sean felinos o caninos, no son inmunes a las picaduras de insectos. Podríamos decir que dueños y mascotas compartimos una sensibilidad especial a las picaduras de determinados tipos de insectos.

Tanto los gatos como los perros pueden desarrollar procesos alérgicos (hemos comentado en otros post sobre el tema de la alergias) ante la picadura de insectos. Sobre todo en esta época de calores, es importante prestar atención a determinados síntomas de nuestras mascotas. Cuando la picadura produce un efecto agresivo, la consecuencia más inmediata es una inflamación aguda en la boca o en la garganta. Si detectáis que vuestro compañero empieza a tener problemas para tragar alimento o ingerir agua, o hace movimientos extraños con la cabeza como si algo le obstruyese la garganta, no esperéis, llevadlo rápidamente al veterinario. Los gatitos y los cachorros son mucho más sensibles que los adultos, vigiladles con especial atención.

En caso de que no tengáis un veterinario cerca, el uso de un antihistamínico sería lo adecuado; pero para no caer en la “automedicación”, os recomendamos que consultéis a vuestro veterinario antes de marcharos de vacaciones o viajar a un lugar donde los insectos puedan representar un problema. Así podéis llevar en vuestro botiquín los primeros auxilios pertinentes en función de la raza, el peso y la edad de vuestra mascota.

Los insectos más problemáticos son las abejas, las avispas, algunos tipos de moscas y también de mosquitos; éstos últimos, además de ser muy molestos (qué os vamos a contar…) pueden producir reacciones alérgicas más serias.

Las zonas más sensibles de nuestros peludos son aquellas que el pelo protege menos: el hocico, los ojos, el interior de las orejas… Si observáis que se frotan repetidamente esas zonas, puede ser señal de picadura de un insecto. Con la picadura, la zona afectada suele inflamarse (hinchazón y enrojecimiento) y aumentar de temperatura, lo cual multiplica el malestar de nuestra mascota y hace que se rasque con mayor insistencia.

Cada picadura tiene características diferentes, por ejemplo, la picadura de abeja inyecta en el animal una substancia ácida, mientras que una picadura de avispa deja un veneno alcalino. Para que vuestro peludo deje de rascarse y se relaje mientras lo lleváis al veterinario, aplicad compresas de agua tibia o fría en la zona de la picadura y no dejéis que beba mucha agua.

Por último, pensad que el minino más mimoso o el perro más faldero pueden reaccionar de forma imprevista, incluso agresiva, bajo los efectos de una picadura de insecto.

 

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